Señoras y señores, definitivamente, ahora sí que ha empezado la fiesta. Nos encontramos ante el inicio ineludible y claro de la época húmeda caribeña, lo cual implica que día sí, y día también, contamos con lluvias torrenciales intermitentes (algunas veces en períodos más largos que otros…). Imaginad lo que eso supone para una obra, la dificultad que se añade a la ecuación. Para hacerlo más divertido y darle una pizca más de emoción al tema, pongamos que tenemos tres construcciones en tres puntos distintos de la Región Sudeste haitiana, y que uno de estos edificios se encuentra, además, en un lugar donde hay que atravesar un río, que ha aumentado considerablemente su caudal. Ha llovido tanto tanto, que el agujero de la fosa séptica se ha llenado de agua por completo, haciendo una piscina improvisada que impresiona ver, y que ya estamos en trámites de vaciar para seguir con los trabajos de fontanería y saneamiento. Creedme que después de esta experiencia, ¡seré capaz de gestionar los proyectos que me echen encima! 🙂 La verdad que, pese a toda dificultad y problema que surge (cada día y a cada cual más divertido), me encanta mi trabajo y estoy aprendiendo muchísimo, tanto a nivel personal como profesional.

Cada día es una aventura, últimamente no podemos acceder en coches a la Escuela de Tavette, así que debemos enviar a parte del equipo en motos, y algunos tramos se deben hacer a pie… Estamos considerando la idea de que parte del equipo técnico, se quede a dormir allá ciertos días hasta que finalicen estas lluvias, para evitarnos los problemas de desplazamiento principalmente. Imaginaos lo implicado que está todo el mundo con el proyecto, que duermen juntos con el resto de obreros en las aulas, con algunos colchones y mantas, como si fuera un campamento de verano para adultos. Aquí todo el mundo aporta su grano de arena, la comunidad entera y el equipo técnico, para acabar esta preciosa escuela que con tanto cariño estamos construyendo.

Por otro lado, los Comités Locales de Marigot y Thiotte están ya puestos en marcha, con la ayuda del tercer contramaestre, y última adquisición de nuestro equipo, ya tenemos las tres obras en plena actividad, dándonos muchos quebraderos de cabeza, para hacer todo lo mejor posible, pero también muchas alegrías. El haber empezado ya la cimentación de ambos edificios, ha sido un subidón para todo el equipo. Ha costado, pero estamos consiguiéndolo. Todos los coordinadores y personas relevantes de la Cruz Roja Haitiana están contentos con el esfuerzos y los planteamientos que les hemos hecho, y están implicándose también para ayudar a que estos dos proyectos sigan avanzando en la buena dirección.

Como colofón final, os comento que me llevé hace un par de semanas un sorpresón de la mano de este estupendo país que es Haití. En el puente del día del trabajo, tuve la oportunidad de visitar la fortaleza de la “Citadelle Laferrière” y el Palacio “San Souci”, dos edificios impresionantes de principios del siglo 19 propiedad del antiguo monarca haitiano Henri Christophe. Dos conjuntos edilicios que me han dado una lección de humildad apabullante. Realmente jamás de los jamases podría haberme imaginado que en Haití pudiera existir algo similar, así que nuevamente os recomiendo que le echéis un ojo y, si tenéis oportunidad, lo visitéis, porque es imposible que deje indiferente.

Un abrazo desde el caribe sureño.

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