Haití es muchas cosas, es un “collage” de personas, de olores, sabores, baile, historia, injusticias y dificultades, pero es también una tierra donde el arte y la cultura están por todos sitios, fluyen, se transforman e impregnan cada rincón. En los últimos meses, hemos sido testigos de numerosos festivales, ciclos, eventos y festividades de lo más variadas. Lugares de intercambio y crecimiento que te dan patadas en el corazón, dándote una imagen del país tan diferente a la que tenías antes de conocerlo, que es como una ducha de esperanza. Haití es un diamante que se va tallando despacito, pero es un diamante grande y precioso, escondido tras una imagen que no le hace justicia. Y es que en Haití la gente sabe mucho del disfrute, del disfrute de las pequeñas cosas, de esas que no requieren mucho dinero, ni mucha propaganda.

Por nuestro lado, seguimos caminando en el proceso de construcción de tres edificios, humildes en su construcción, pero enormes en sus complejidades, en sus procesos y dificultades, al igual que en la satisfacción.

La reconstrucción de la Escuela Nacional de Tavette sigue adelante, después de un período de lluvias intenso, que ha provocado un aislamiento considerable de la misma, debido a las constantes crecidas del río. Hemos conseguido subir los primeros camiones de materiales de construcción que se habían agotado, como cemento, arena y grava, entre otros. Gracias a eso hemos podido retomar la cimentación del último edificio por construir, la Dirección de la Escuela. Esperemos que nos siga dando tregua el clima y poder seguir avanzando a este respecto. Además, también se han terminado los principales trabajos en el edificio del bloque sanitario, y se ha finalizado prácticamente la construcción de la fosa séptica del conjunto educativo.

Respecto a los edificios que albergarán los Comités Locales de Marigot y Thiotte, en el caso del primero podemos decir que ya estamos construyendo el esqueleto, de la que será la cubierta del edificio y, en el caso del segundo ya se han elevado los muros de bloque de hormigón. Así que, prácticamente hemos pasado ya la fase más dura, la cimentación, a falta de “ponerle el sombrero” a ambos Comités.

¡Qué sensación tan maravillosa ver cómo se erigen estos edificios con el esfuerzo de las comunidades! ¡Qué bonito es ver trabajando a todo el mundo codo con codo para construir arquitecturas que darán lugar espacios de encuentro y de aprendizaje!

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