Es increíble cómo el ser humano se adapta ante casi cualquier cosa. En Haití, uno debe adaptarse a lo que sucede cada día, porque en su mayor parte es una pura improvisación. Hace unas semanas, el país se ralentizaba observando el paso de Irma y María. Esta semana es como si aquello no hubiera pasado. El pasar cada año por este tipo de eventos climatológicos hace que formen parte de tu vida, imagino. Eventos que, para personas de sitios más tranquilos a nivel eólico, resultan todo un acontecimiento a recordar, como es mi caso. Tras unas semanas de mucha inestabilidad climatológica, ha llegado una etapa más tranquila, con menos lluvias (y consecuentes cortes de vías), lo cual nos permite desarrollar nuestros trabajos con más previsión y serenidad.

En Tavette, la escuela Nacional que estamos construyendo, las cosas van a muy buen ritmo, gracias a que ya tenemos la mayor parte de materiales de construcción en obra. Esto ha sido algo realmente difícil, ya que para llegar a obra, debemos atravesar un río, el cual baja muy cargado los días de tormenta. Días que hemos tenido a manos llenas últimamente.

Ya hemos terminado la cimentación del último edificio del recinto escolar: la Dirección. Y ya estamos empezando a colocar las vigas de madera que conformarán la base para las cruces de San Andrés que forman el sistema constructivo de todos los edificios de Tavette. Ha sido duro, pero ya hemos terminado la parte más costosa, que es el basamento de mampostería en piedra y los pilares de hormigón.

El edificio de las letrinas está ya prácticamente listo, estamos ultimando algunos detalles como los acabados de las puertas, las bases para la sujección de los reservorios de agua, los grifos para dicha instalación… etc. !!Están quedando preciosas!!

En Marigot estamos terminando ya el muro perimetral de cierre, algo que el Comité Local de la Cruz Roja en la zona, estimaba imprescindible en materia de seguridad. Es cierto que ya está lista toda la parte estructural, pero falta la colocación de las carpinterías, cerrar el pozo de infiltración, acabar el repello y pintar, entre otros pequeños trabajos relacionados con la fontanería y saneamiento, y la instalación eléctrica… parece que no queda mucho, pero estos trabajos normalmente tardan más que todo lo anterior, así que toca apretar los dientes y empujar fuerte, para no salirnos mucho de la previsión.

Por la parte de Thiotte, tengo el placer de comunicaros que hemos acabado la cubierta (losa de hormigón) la semana pasada, y que ha sido toda una satisfacción, casi un parto. Ha costado mucho porque no encontrábamos puntales ni encofrados para cubrir los más de 70 metros cuadrados del edificio (que es bastante pequeño, pero a veces en Haití esto es un mundo), pero lo hemos conseguido y estamos todos muy animados con este logro. A mitad de semana empezamos ya la última etapa de la construcción de este Comité, con todos los últimos detalles y acabados.

La sensación antes de terminar, cuando estás en la recta final de un trabajo intenso, de un esfuerzo enorme para sacar adelante tres proyectos de construcción, es agridulce. Sé que después de terminar, después de la celebración con el equipo y las personas beneficiarias, vendrá el adiós, el dejar Jacmel, Haití… mi casa durante este fantástico y enriquecedor año. Va a ser duro, una parte de mí se quedará aquí por siempre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *