Llevamos cinco días sin conexión a Internet, así que ahora que por fin volvió la comunicación con el exterior, os haré un resumen de lo que han sido estas últimas jornadas de trabajo y de disfrute… porque ha habido de todo.

Están siendo días muy ajetreados en casa, nuestros trabajadores están a todo gas intentando tener a punto las cabañas y los espacios comunitarios de los voluntarios y voluntarias que llegarán en una semana. Así que nuestra obra ha estado un poco parada (aunque no del todo).

Con respecto a las cabañas, se han estado acabando todas las carpinterías y pintando los muros que faltaban por pintar. También se están terminando las letrinas y duchas que faltaban.

No hay mal que por bien no venga, ya que hemos aprovechado para colocar las estacas de lo que será la cimentación del porche de la biblioteca, junto con Ndaga, el “paleta” más risueño de todo Senegal, que las ha cavado con diligencia y alegría, como acostumbra. También hemos estado marcando las pilastras del segundo porche, que aún no se habían hecho y es importante para después la colocación de las cerchas, que intentaremos empezar a construir cuanto antes. Aún faltan por subir algunas hiladas de adobes en el edificio administrativo, que esperamos poder tener hechas a principios de esta semana.

El sábado por la mañana, debido a que no se trabajaría, hicimos una visita a la piscifactoría donde trabajó nuestra querida Nerea, durante más de año y medio. Un lugar donde ella misma ayudó a construir varios edificios y piscinas que, hoy día, albergan una enorme cantidad de peces para abastecer a las poblaciones vecinas.

Hemos tenido muchas visitas este fin de semana, debido a que el sábado por la noche realizamos una cena benéfica con concierto y rifa de regalos (en el bar Meyazz en Sant Louis), para conseguir más fondos y poder terminar las dos fases de nuestro Centro Cultural. Han venido muchos amigos y amigas de todas partes de Senegal, que han querido contribuir y compartir con nosotros estos días. La cena y la posterior fiesta han sido un éxito, e incluso me animé a cantar un tema con la banda de música que amenizó la velada, “Alibeta”.

Para finalizar el domingo por todo lo alto, como se merece, nos hemos ido al “Ocean Sabane”, un sitio paradisíaco a diez kilómetros de casa, donde nos hemos relajado, bañado y comido como auténticos marqueses.

Ojalá esta semana podamos volver a recuperar el ritmo de la obra al cien por cien, aunque aquí en Senegal, los tiempos los marca Senegal, no nosotras.

¡Feliz miércoles!

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