Entre todos, se puede… ¡despacito pero con buena letra!

 

Estamos ya en plena construcción de las cerchas del primer módulo, vamos algo más lento de lo que nos gustaría, pero vamos con buena letra. Tenemos dos miembros nuevos en el equipo, especialistas en madera y estructuras de ese mismo material: Lamine y Mamadou. Son dos técnicos con vienen desde St. Louise, para ayudarnos en esta importantísima parte del proyecto, como es la cubierta de nuestro Centro Cultural. Estamos trabajando a marchas forzadas, ya que nos quedan tan solo dos semanas en el país. Volvemos el día 7 y 9 de septiembre, ¡¡y tenemos que dejar al menos el primer edificio cubierto!! Después aquí podrán finalizar los últimos detalles y acabados.

He de decir que adoro las tardes junto a mis colegas de obra senegaleses (porque las mañanas son infernales por el sol). Me encanta sentarme con ellos y beber el té, entre corte y corte de madera. Me hacen mil preguntas y yo les respondo a otras mil. Hablamos de casi todo, tienen mucha curiosidad por todo lo que ocurre en España, por nuestra visión sobre las cosas, y también tienen mucho interés en que yo entienda la suya. Me encanta de verdad. Qué fácil sería habitar este mundo, si todos tuviéramos la predisposición al diálogo que tenemos durante nuestras tardes de trabajo. Es realmente apasionante. Ndaga, el más hablador y risueño, es quien suele conducir la conversación. Los demás nos vamos dejando llevar. Voy a extrañar esto, lo sé.

Mientras tanto, el aula de botellas ya se ha empezado a cubrir. Está ya montada la primera capa de estera. Después irá un plástico para impermeabilizar y después otra capa de paja. De este proceso se encarga Zalle, que es un experto en Gandiol en este tipo de cubiertas. Cuando le ves llegar a la obra, con su cuerpo espigado pero elegante, trajeado, con sus gafas de sol y su enorme sonrisa, bien podría ser un ejecutivo. El tipo, sin embargo, aguanta el sol incesante durante todo la mañana, mientras con mimo va uniendo todas las esteras. Un espectáculo verlo trabajar.

Birane y el resto de la plantilla han terminado ya el suelo del primer edificio. Hemos tenido algún problema de niveles, que hemos solventado exitosamente. Así que esperamos poder empezar ya a montar la cubierta la próxima semana.

Siguen pasando los días entre los cambios de grupos de voluntarios, los juegos con los niños o los mercadillos improvisados en cualquier rincón. Eso sí, aprovechamos los domingos (el día libre) para hacer alguna escapada. Este fin de semana ha tocado disfrutar las playas de Salsal, al norte de Senegal, antes de la frontera con Mauritania. Un paraíso espectacular que nos ayudó a despejarnos y descansar del duro trabajo.

Por último, también pudimos disfrutar de una deliciosa comida y posterior sobremesa con la familia de Siri, nuestro jardinero en Hahatay. Está casado con tres mujeres y tiene trece hijos. Una acogedora familia que vive en una preciosa y humilde casa, con un patio lleno de flores y árboles.

Que tengáis muy bien día (sobre todo a la del cumple!!).

Besos desde Gandiol.