El final de año más inesperado posible

¿Sabéis eso que dicen que hay veces que la vida te cambia en un segundo?

Pues justo eso es lo que ha pasado con el final de mi 2016. Recibes una llamada para ofrecerte un trabajo, pero no un trabajo cualquiera… sino ese trabajo con el que llevabas soñando años. Pues eso me ha pasado. En cuestión de una semana. he debido dejar Granada y he puesto rumbo a Haití. Sí, Haití. Ha sido una semana frenética, de cerrar cosas, de delegar otras, y de posponer, mucho posponer. Hay veces que se debe priorizar, y tenia claro que esta era una de esas veces. Un tren que jamás podría haber dejado pasar. El trabajo en cuestión, es de la mano de Cruz Roja Española. ¡¡ Soy delegada de construcción en Haití !!

Tras esa semana de locura en Granada, me presenté en Madrid para recibir una formación exprés de 5 días, donde me enseñaron muchas cosas sobre seguridad, sobre el funcionamiento interno de la Organización, y de la aplicación desde donde se gestionan los proyectos, además de toda la parte económica de los mismos. Fueron 5 días intensos, donde empecé a entender el complejo funcionamiento de CRE (Cruz Roja Española). La verdad es que sentí en estos días como si llevara con ellos mucho más tiempo, me atendieron y me enseñaron con mucho cariño, haciéndome sentir como en un sitio familiar. Estaba deseosa de poner rumbo a mi Misión, y eso hice el sábado 17 de diciembre.

El plan era volar hasta República Dominicana, hacer noche allí y partir al día siguiente en otro vuelo hacia Puerto Príncipe. Al llegar a Dominicana me esperaba el taxista Santos que, amablemente, me llevó a mi habitación en un pequeño hotel del centro de Santo Domingo, sin ascensor, así que el pobre tuvo que ayudarme a cargar la enorme maleta donde van los próximos 6 meses de mi vida. También me dejó algo de dinero local, por si tenía que comprar una botella de agua y algo de comida. Fue un detalle por su parte ya que, era ya de noche al llegar, y hubiera sido algo problemático, teniendo en cuenta que no conozco aún el país ni la ciudad. Me dormí en seguida, ya que estaba bastante cansada con tanta emoción junta en tan pocos días, pero lo hice con una gran gran sonrisa en la cara.

Santos volvió a buscarme a la mañana siguiente y pusimos marchamos hacia el Aeropuerto, rumbo a Haití… pero ¡sorpresa!: se retrasa, y no solo eso sino que, a las dos horas, se cancela hasta el día siguiente. Lo que podría haber sido un “drama”, que para algunos pasajeros parecía que lo fue, se convirtió en una agradable noticia de inicio de aventura, nos llevaron a pasar la noche a un hotel 5 estrellas con todo incluido. Así que allí me fui yo, dejándome llevar por los caprichos del destino, hasta la “suite” de tres plantas que tuve para mí aquella noche. Disfruté durante toda la tarde del mar y las piscinas del hotel, además de ricos cócteles y comida que pusieron a mi disposición para acortar la espera hasta el día siguiente. Me lo tomé como un regalo que me hacía la vida, justo antes de empezar unos meses de intenso trabajo, como sé que así serán. Pude conocer a otras personas que viajaban también solas hacia la capital haitiana, entre ellas a un policía estadounidense que está de misión con Naciones Unidas, una joven que iba de vacaciones a hacer una visita a una amiga, y una francesa que iba por negocios para hacer gestiones para su agencia de viajes en París.

Al día siguiente, ya de vuelta al aeropuerto, nos comunican que hay un retraso de nuevo. Se armó un revuelo enorme y la compañía empezó a sacar patatas y zumos para todos, supongo que en el afán de calmar los ánimos de algunos pasajeros, cansados ya de tanta impuntualidad. Finalmente, y tras más de tres horas, conseguimos despegar.

Desde el cielo, me dijeron que podría ver claramente las diferencias entre los dos países unidos por la misma isla. República Dominicana y su abrumadora selva, y el mal gestionado Haití y su deforestación. De alguna manera así fue, pero sigue siendo un país absolutamente fascinante desde el momento en el que pones el pie en él, con un aire familiar, como a Camerún, así que por ahora me siento un poco como “en casa”. Os iré contando más, que hay mucho, pero por ahora os deseo muy muy feliz año nuevo 2017, que se cumplan todos vuestros sueños y que seáis muy felices. Por como acaba este, tiene pinta de que será muy interesante. Un abrazo enooooorme desde la Navidad caribeña.