La estigmatizada Haití

Siempre hay incertidumbre y nervios cuando una llega a un lugar nuevo, desconocido. Mucho más aún, cuando ese lugar extraño donde arribas, viene marcado por una historia complicada, aderezada con catástrofes naturales y vulnerabilidad. Haití se mostraba, desde la lejanía de mi realidad cotidiana, como un lugar inhóspito y complicado, no precisamente un sitio que una persona cuerda elegiría para pasar sus vacaciones. Sin embargo, desde que aterricé y empecé a recorrer sus caminos, y a medida que iban pasando las primeras horas, sentada en el todoterreno conducido por el que será mi conductor en los proyectos que realizaré estos meses (el bueno de Octave), pude ver que Haití no me es para nada extraño. De alguna manera, yo ya conocía este sitio recóndito del mundo.

Haití me recuerda a África subsahariana, al menos a mi experiencia de lo que es. Y es que este país le debe mucho, como es evidente a nivel histórico. Esto se evidencia en todo, en la cultura, la música, la arquitectura, la forma de entender las cosas, la forma de vivir… Haití me recuerda a mi periplo en Camerún así que, de alguna manera, ha sido como volver a casa, una de esas casas que tengo repartidas por el mundo.

Es cierto que este país es humilde, está castigado a nivel político, económico y natural, pero también es cierto que, cada mañana se levanta y sigue luchando. La gente sigue yendo al mercado a intercambiar sus productos, las mujeres trabajan de sol a sol para sacar a sus hijos adelante, los cuales estudian para poder alcanzar un futuro algo mejor. Ninguna de estas personas es tan diferente a ti, todas ellas desean y luchan por lo mismo que tú: el bienestar de su familia, y vivir lo mejor posible, con mucho esfuerzo y también con mucho buen humor.

Hay algo que me ha fascinado estos días, y es la pasión de muchas de estas personas por el baile. Muchos de ellos se congregan en distintos sitios de la ciudad, simplemente, para bailar durante horas y horas. Poniendo de manifiesto algo que ya intuía por experiencia propia, la música es poderosa y es capaz de transportarte a una dimensión, en la que los problemas pierden su escala, y en la que te centras en disfrutar y en SER. Es una delicia verlos bailar.

Han sido unos días navideños de trabajo intenso, para hacer el traspaso de los proyectos que tendré que seguir (algunos comenzar). He lanzado mi primera compra de materiales, y también he hecho la prueba técnica a los futuros contramaestres e ingenieros, que formarán parte de mi equipo. Os contaré próximamente más sobre los proyectos en sí, pero en resumidas cuentas, debo finalizar el proceso de construcción de cuatro escuelas, y construir, por completo, dos comités de la Cruz Roja de Marigot y Thiotte. Seis edificios, cada uno en una zona de la región, y con sus particularidades. Promete ser un reto y un aprendizaje brutal.

Los días festivos, por su parte, han sido de lo más curioso. Por primera vez en Navidad, he cambiado el abrigo y la bufanda, por el bikini y las gafas de sol. Cada día es diferente aquí, desde que abres los ojos dentro de tu mosquitera, hasta que los vuelves a cerrar cuando llega la noche. Como recién llegada me apunto a todos los planes que van surgiendo, quiero conocer Jacmel y los alrededores, quiero conocer las costumbres y la música, la comida y los bailes… así que, digo que sí, con muchísimo placer a cualquier actividad o sitio nuevo al que ir. Estos primeros días han sido muy interesantes también a nivel del ocio. Hemos hecho alguna excursión por los alrededores, encontrando lugares tan fascinantes como la “Bassin Bleu”, un entorno selvático, donde tras una caminata y algún obstáculo natural, llegas a unas pozas maravillosas, donde nos dimos más de un baño. Además hemos pasado unos días en Taïno, con sus playas paradisiacas, donde celebramos nuestra particular Noche Buena.

Se avecinan semanas de mucho trabajo para ponerme al día en cada uno de los proyectos, además de conocer a los distintos equipos y personas que participan en cada uno de ellos. Estoy impaciente por empezar a lidiar con la etapa que se abre, que seguro estará llena de valiosas enseñanzas, a todos los niveles.

¡Seguimos!