¡Un mes en Gandiol da para mucho, aunque se haga corto!

Gandiol, a viernes 20 de Enero de 2017

Parece imposible y, sin embargo, ya ha pasado un mes desde nuestra llegada. Parece que aterrizara ayer. Si pienso en todo lo que todavía desconozco, en lo que me queda por aprender, en que sigo probando platos nuevos (como el “Chou tomate”), en lo que me sigue asombrando el día a día aquí en Gandiol… Y, sin embargo, ya ha pasado un mes. Un mes lleno de personas extraordinarias, que van apareciendo y enriqueciendo este Sunu Keur (Nuestro hogar) gandiolés, a un ritmo trepidante. Como Nuri y su mamá Lourdes, Ángeles, Pepe y Lorenzo, que pasaron la nochevieja con nosotros, pinchando temazos, y dándonos las “uvas” (a falta de ellas, se aceptaron mandarinas); Clara  y Talo (conexión “granaína” vía Gambia); Aino y Miguel, entre muchos otros. Un mes repleto de retos y de experiencias, de los que te hacen crecer con más fuerza, con más ganas. Esta semana en la obra… ¡pon un adobe en tu vida! Como era de esperar, se acabaron los adobes que  se compraron en Rosso. Como todavía quedaba bastante por subir de los muros del módulo 4, se decidió hacer adobes “in situ”. Ni corto ni perezoso, Ndaga se puso manos a la obra, y desde el sábado andamos buscando una dosificación adecuada… Después de mucho ensayo y error, consultas a manuales, adobes muy arcillosos por aquí y muy poca arena por allá, parece que hemos encontrado la receta adecuada, mezclando una parte de arena, una parte de arcilla, una parte de paja corta (para aligerar y permitir un buen secado) y una parte de paja larga (resistencia a flexión y “armado” longitudinal). Después, como plato fuerte, en el módulo 3 (futura aula abierta) ya están realizados los pilares, con su núcleo de hormigón y su encofrado perdido de BTC. También están acabadas las cerchas de madera para la cubierta. Hoy las estaban barnizando con “xilofen”, para evitar que los bichos las devoren (véase termitas, entre otros). También ayer se decidió como iba a ser el durmiente que ataría las cabezas de los pilares, y como se conectaría con las vigas inclinadas de la cubierta. En resumen, a este módulo no le queda casi nada para estar listo. Hemos estado también pensando con Mamadou en diseños para un posible escenario, que permitiese albergar conciertos, exposiciones, proyecciones…. Por último, como colofón, contaros que las cerchas de la biblioteca (la estructura que sujetará después la cubierta) están casi acabadas, a la espera de reforzar los apoyos en los muros. Después las subiremos y uniremos con la estructura del porche.

¡Saludos desde latitudes cálidas!

Déborah Cohen