Un mes en el Caribe (Dic 2016 – Ene 2017)


El tiempo vuela, y ya ha pasado un mes. De un plumazo.

He de reconocer que el tiempo cuando trabajas en cooperación, parece estirarse como un chicle. El sabor es intenso, pero breve. Y así ha sido este mes en Haití, muy intenso, pero sin darme cuenta ya llevo un mes, pero parece que lleve media vida.

Me he adaptado de maravilla a todo: las personas, las comidas, las costumbres, la música, el trabajo.. y hasta al tener que ir a casi todos sitios en coche, por cuestiones de seguridad (Quién me lo iba a decir, con lo mucho que me gusta a mí ir a los sitios a pata). Al final una se acostumbra a lo que sea, incluso a comer pollo con arroz durante 30 días consecutivos.

También he empezado a cumplir una de esas espinitas que tenía clavadas, aprender a bailar y…¡dónde mejor que aquí!, donde casi todo el mundo sabe bailar (y de maravilla). Me voy defendiendo en chachachá y salsa… y me alucina que la gente quede los fines de semana para practicar y bailar con todo el mundo. Es realmente una maravilla el ambiente nocturno de Jacmel.

Con la construcción vamos avanzando, ya tenemos el equipo al completo. Los tengo manos a la obra para terminar los planos, los cálculos de materiales necesarios y demás detalles, para empezar a lanzar los procesos de compra y poder empezar cuanto antes a levantar los Comités y poder acabar por fin la escuela de Tavette. Hay bastante burocracia y mecanismos a seguir, sobre todo por cuestiones de transparencia para con la Sociedad Nacional haitiana. Poco vamos encauzándolo todo, estamos trabajando mucho para que así sea.

¡Os iré contando más!

Ya estamos acabando el primer mes del año. Para mí este mes de enero ha sido como un año en sí mismo.

A.Martín